El maligno

Patricia tomó el teléfono, le temblaban las manos y el corazón parecía un zumbido en los oídos, apenas podía ver los números por las lágrimas contenidas en los ojos, estaba marcando al 911, la calmada voz de la operadora logró que su mente saliera por unos minutos del lugar y tartamudeando solamente pudo decir. – Están todos muertos -.

Treinta minutos después llegaron al domicilio 3 patrullas; la horrorosa escena incluía a Patricia en una esquina del cuarto abrazando sus piernas con las manos cubiertas de sangre, 3 jóvenes colgados del cuello con las vísceras fuera y un mensaje extraño en las paredes hecho al parecer con sangre. El detective Danoit llegó a  la escena cuando los oficiales intentaban retirar por la fuerza a la joven que no dejaba de gritar; a los ojos de Denoit Patricia parecía una joven realmente indefensa, pelirroja, de un metro y medio de estatura, se podría decir que escuálida, no entendía porque les costaba tanto trabajo retirarla del lugar y decidió acercarse a ayudar. Tomó a Patricia del brazo mientras luchaba histérica para zafarse, le extrañó la fuerza con la que se retorcía evitando que entre 4 oficiales la sometieran, finalmente llegó un médico acercando una jeringa a su cuello, el efecto no fue inmediato, pero al intentar resistirse solo acercó su boca al oído del detective diciendo, -el maligno ha vuelto-.

 

Amor

 

Triste sombra de un corazón que no sabe amar,

ese que da esperando algo a cambio,

triste su tránsito interesando.

Amor ese que entero se da,

sin presencias, sin palabra, sólo sentido.

Libre tienes que ser amor, sin ataduras,

no hay futuro para aquel que ha amado sin alas,

Verdugo será el que se aferra enterrandolo.

 

 

 

 

Vida

 

 

Vida que llegas con senderos de amor y cicatrices,

historias de lunas despierta y tardes de risa.

Vida que vienes ya más deprisa,

obligándome a subir, arrancando ramas, aferrándome a la tierra.

Vida que vienes con sudor, lágrimas, con un grito desesperado.

Dices ahora, demasiado tiempo ya esperando,

demasiado tiempo viviendo del pasado,

Vida es ahora.

 

 

 

 

 

 

Inesperada

Tu descanso a la razón me va envolviendo,

yo tan pensante y tu ahora tan de sentir.

Inesperada, tú que me has entregado un par de alas,

y aún así sabiendo que puedo volar, confiaste que me quedara.

Aquí estoy otra vez, jugando a sentir de nuevo,

desempolvando mis grises, caminando a tus hermosos verdes.

 

 

 

 

Remedio al frío

Bajo las frías sabanas encuentro un abrazo, son mis brazos los que se mezclan.

Vapor de baño, 2 horas para que se laven las tristezas.

Desayuno de cigarrillo, respiro de humo y café en las venas.

Con este Invierno y un libro en las piernas, paño en las ventanas.

Remedio al frío.

 

 

 

 

 

 

 

A volar…

Te conocí con alas tan grandes que tropezaba, te las dí completas para que vivieras en ellas, un cobijo en el pecho. Un vuelo alto y seguro para llevarte al cielo, ir volando de sueños juntos, sin miedo.

Ahora ya no estas, te he perdido, voy dando vueltas en los naranjas del atardecer sin señas de tu presencia, aprendí sin vuelo a cubrirme en la fría tiniebla. Está amaneciendo y la nostálgica luz se asoma invitándome, se que debo irme, intentos de vuelo, me sigo tropezando con mis propios miedos.

Es momento de partir, ser libre, caigo en cuenta que mis alas no están rotas solo te extrañan demasiado. Ya es tiempo de retomar el vuelo, irme lejos, para olvidarte y seguir mis sueños.